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En este Blog hemos querido dar respuesta a una pregunta muy común en nuestra consulta. Muchos pacientes al hacerles la entrevista clínica nos preguntan que ante una dolencia, un golpe, una “torcedura”, cuando se caen,…. ¿QUE ES MEJOR, EL FRIO O  EL CALOR? Pues vamos a intentar aclarar esta duda muy común.

Cuando tenemos una lesión aparece la inflamación.

La inflamación es una respuesta de  nuestro cuerpo frente a una agresión. Se dice que es un mecanismo de inmunidad innata.

La respuesta inflamatoria se produce en tejidos vascularizados y surge para defender el tejido aislando y destruyendo el agente dañino.

Hay 5 signos que nos indican que hay un proceso inflamatorio:

  • Rubor: color rojizo de la piel producido por el aumento de la vasodilatación.
  • Tumor: aumento de volumen del líquido intersticial lo que produce edema.
  • Calor
  • Dolor
  • Pérdida o disminución de la función.

Proceso inflamatorio: rubor, tumor, calor, dolor, pérdida o disminución de la función.

Después de entender que ocurre en el cuerpo cuando existe una lesión y las distintas fases por las que pasa nuestro cuerpo, podemos entrar en materia, para saber en qué fase es mejor utilizar el frío o el calor.

Dolor de codo


FRIO

El frío es vasoconstrictor; su aplicación produce una disminución de la temperatura y del riego sanguíneo. Tiene efecto analgésico y antiinflamatorio, y lo usaremos sobretodo en procesos agudos, en las primeras 48 horas.

Se debe utilizar con precaución porque puede producir quemaduras leves, por lo que lo usaremos varias veces al día (5-7 veces) y en cortos periodos de tiempo (no más de 10 minutos). En personas con problemas vasculares, edad avanzada, bebes o niños u otras enfermedades relacionadas con la vascularización hay que extremar las precauciones o consultar con un profesional sanitario.

No debemos aplicarlo directamente sobre la piel, debemos colocar entre el frío y la piel una protección como papel o tela.

Nosotros aconsejamos realizar baños de agua con hielo o los cold-pack envueltos en papel o tela (como hemos dicho anteriormente), o un remedio casero es usar una bolsa de guisantes congelados, que se adaptan muy bien.

Podemos aplicar frío en las siguientes situaciones: sobrecargas, golpes, esguinces, luxaciones, tendinitis, fracturas, para aliviar músculos y articulaciones después de haber realizado un ejercicio intenso.

Aplicaremos frío ante una lesión que curse con inflamación, hinchazón, dolor… durante las primeras 48-72 horas.

No debemos ponernos frío: después de tres días del suceso ya que retrasaríamos el tiempo y la calidad de reparación del tejido, antes de hacer ejercicio y si tuviéramos hipersensibilidad al frío.


CALOR

La aplicación de calor aumenta la vascularización, produce confort y relajación, por lo que está más indicado en molestias o dolores crónicos y pasados 3 días de la lesión. Se puede utilizar de 10-20 minutos, y hay que saber que también produce quemaduras si no se vigila la temperatura, por lo que hay que extremar las precauciones y el tiempo de exposición.

Es muy bueno para aliviar contracturas musculares y dolor articular, sobretodo de la espalda, rodillas y manos. También hay que saber que el calor que aplicamos es superficial, si el origen del dolor es más profundo es posible que, aunque nos alivie temporalmente no desaparezca, es el momento de acudir al FISIOTERAPEUTA.

Existen diferentes formas de aplicarlo, los hot-packs, bolsas de semillas, bolsas de agua o almohadillas eléctricas. Nosotros aconsejamos poner cremas analgésicas después de su aplicación de forma circular en la zona de dolor muscular (siempre que no haya lesión en la piel).

Aplicaremos calor en dolores musculares o articulares en los que no haya inflamación.


CONCLUSIONES

  • El frío actúa como relajante muscular a corto plazo, pero a medio y largo plazo es mejor el calor.
  • Como norma general, el frío es el criterio de elección en traumatismos (golpes y caídas) que cursen con dolor e inflamación.
  • En un “tirón” muscular haciendo deporte, es mejor aplicar frío en el momento pero, pasadas las horas, el calor va a tener un efecto sedante, relajante y más duradero, además de que la sensación de calor es mucho más agradable.
  • En una contractura muscular o si hay acumulación de tensión en la zona, el frío puede aliviar, pero es mejor aplicar calor desde el primer momento ya que  va a producir una sensación más confortable y duradera.
  • No olvidar que hay que tener precaución tanto con el frío como con el calor, por la posibilidad de sufrir quemaduras. Aconsejamos revisar la zona cada pocos minutos
  • El calor baja la tensión por lo que tendremos cuidado con la zona de aplicación y el tiempo, por la posibilidad de que provoque mareos.

 

Si tienes alguna duda no dudes en llamarnos, estamos a tu disposición para responder todas tus dudas. Y si necesitas rehabilitación pide cita en tu clínica de confianza en el 958 262362.